Cómo liarse un porro parece ser una de las preguntas más frecuentes de los profanos que se acercan al cannabis por primera vez, a pesar de que esta cuestión parece bastante trivial. Porro, pipa, canuto: se llame como se llame, ser capaz de liar marihuana correctamente es una de las habilidades más importantes que debe tener un aficionado al cannabis o un consumidor habitual.

Esto se debe a que el porro es sin duda uno de los métodos más populares de consumir de marihuana, superando en términos de popularidad incluso a los bongs, las pipas, los cilums y los vaporizadores modernos.

La razón es muy sencilla: la caña es capaz de filtrar una mayor cantidad de partículas de materia vegetal, potenciando y potenciando al máximo todos los principios activos como el CBD o cannabidiol y el THC que lo hace una simple pipa de agua.

Sin embargo, un porro bien hecho debe tener una serie de requisitos absolutamente esenciales: debe arder lenta y uniformemente y mantener una temperatura más baja que un cigarrillo común, para no comprometer la integridad de los ingredientes activos, reduciendo a la mitad sus beneficios.

De hecho, una fumada tibia permite disfrutar plenamente de los cannabinoides así como de los terpenos, permitiendo apreciar los efectos característicos en un tiempo relativamente corto. En este artículo ilustraremos en profundidad cuáles deben ser las características de una junta perfecta, qué materiales se necesitan y cómo hacerla de forma fácil y rápida. Sin embargo, es importante tener en cuenta que esta guía no pretende ser una herramienta para promover el consumo de cannabis, sino que simplemente representa un contenido puramente informativo.

¿Cómo se lía un porro?

Rodar una articulación es una operación relativamente sencilla, aunque lo que marca la diferencia es la práctica y la perseverancia, que ayudan a familiarizarse con los gestos necesarios.

Rodar una articulación es una operación relativamente sencilla, aunque lo que marca la diferencia es la práctica y la perseverancia, que ayudan a familiarizarse con los gestos necesarios.

Se trata de un verdadero "ritual" para los aficionados al cannabis que prestan especial atención a la preparación de un porro que sea sabroso, que arda muy lentamente y que garantice la potenciación de los principios activos del cannabis así como sus efectos.

Desde luego, no es como liar un cigarrillo, porque en este caso hay que tomar las precauciones necesarias para ofrecer al usuario un auténtico e insustituible momento de relajación.

Para preparar un porro se necesita, en primer lugar, una cantidad suficiente de marihuana, preferiblemente inflorescencias secas de excelente calidad: generalmente basta con 1g aproximadamente, incluso si es posible mezclar hierba con tabaco, limitándose en este caso a 0,5g por cada materia vegetal seca.

Si, en efecto, el llamado "puré" de hierba solo es preferible en términos de sabor e intensidad, esta práctica no se recomienda si la ingesta de hierba no es habitual: el empalme sería demasiado intenso y los efectos demasiado marcados. Como alternativa, puedes sustituir el hachís por cannabis, de nuevo mezclando 1g de humo con 0,5g de tabaco.

El material necesario incluye también un molinillo, para triturar adecuadamente la materia vegetal, preferiblemente papeles largos, cartón para preparar el filtro o filtros ya hechos, fácilmente disponibles en los estancos.

Una vez que haya preparado todo lo necesario para liar un porro, puede proceder escrupulosamente siguiendo los siguientes pasos ilustrados en esta guía.

Preparar el material vegetal

Para conseguir un porro impecable es necesario, en primer lugar, triturar la marihuana secas, utilizando un molinillo, unas tijeras pequeñas o, en su defecto, simplemente con los dedos. La materia vegetal desmenuzada debe tener un aspecto uniforme y la misma consistencia y tamaño de grano para liberar más fácilmente el aroma característico al potenciar los cannabinoides una vez quemados.

Mezclar la marihuana con cualquier otro elemento

Una vez preparada la hierba, puedes mezclarla con cualquier otra cosa. Puedes optar por hacer un puré, pero también puedes mezclarla con tabaco, hojas de cannabis secas o, en su defecto, hachís o charas. Sólo hay que utilizar los dedos y asegurarse de que la mezcla final esté perfectamente mezclada.

Preparar el filtro

A continuación, hay que preparar el filtro: en este caso se pueden utilizar los filtros preenvasados que se encuentran en los estancos

A continuación, hay que preparar el filtro: en este caso se pueden utilizar los filtros preenvasados que se encuentran en los estancos o, alternativamente, se puede dar forma a los mismos de forma manual utilizando un pequeño trozo de cartón como el que habitualmente compone el envoltorio de los papeles o incluso un simple billete de autobús o de cualquier otro transporte público.

Hay que cortar una tira de unos 5 cm de largo con una anchura máxima de 1 cm, doblar un extremo para formar una "M" y, finalmente, enrollar el filtro para darle forma cilíndrica bastante resistente.

Ordenar la hierba en el mapa

En este punto puede colocar el material vegetal sobre el papel de fumar, colocándolo en su longitud de manera uniforme, teniendo cuidado de mantener el espacio necesario para colocar el filtro. Para facilitar el trabajo manual durante el cierre del barril, es preferible mantener un poco de espacio también en el extremo del papel (en este caso los zurdos tendrán que invertir el orden manteniendo el filtro a la izquierda en lugar de a la derecha).

Con el dedo índice, sujeta la parte del papel donde está el pegamento, mientras que los pulgares sujetarán la superficie opuesta. Continúe haciendo rodar el barril con pequeños movimientos semirrotativos practicados con el pulgar y el índice de ambas manos, exactamente como si simulara el clásico gesto que indica el dinero, hasta que la materia vegetal quede perfectamente alineada con el filtro, asumiendo una forma cilíndrica.

Cerrar el mapa

Colocado correctamente el cannabis a lo largo del mapa, será necesario cerrar la junta girando el borde hasta que se superponga con el opuesto donde está el pegamento. Será necesario humedecerlo con saliva usando la lengua y luego hacer que los dos extremos se adhieran firmemente.

Acabado de la caña

Enrollado y cerrado el barril, ahora es posible terminarlo introduciendo por el orificio opuesto al filtro (el determinado por el espacio previamente guardado en el extremo izquierdo) la materia vegetal accidentalmente caída durante el enrollado. Puedes utilizar el dedo meñique, pero ten cuidado de no prensa el porro o comprimirlo, lo que comprometería el encendido posterior.

Sólo para asegurar un encendido homogéneo, es aconsejable doblar los bordes del papel con la máxima precisión: de esta manera evitarás la aparición de la llamada "serpiente negra", en la que un lado del porro acaba ardiendo más rápido que el otro consumiendo el centro y dando lugar a un humo áspero y desagradable

Cómo enrollar un asta de bandera

Hay muchas técnicas con las que es posible enrollar una articulación de forma relativamente sencilla: la técnica de la bandera es sin duda una de las más conocidas, aunque requiere práctica y cierta familiaridad.

Hay muchas técnicas con las que es posible enrollar una articulación de forma relativamente sencilla: la técnica de la bandera es sin duda una de las más conocidas, aunque requiere práctica y cierta familiaridad. También se utiliza para fabricar cigarrillos comunes a base de tabaco, esta práctica implica la colocación del mapa mientras se mantiene la solapa en la que se encuentra el pegamento en la sección central del porro o cigarrillo, de tal manera que se elimina parte del papel, una vez que se llega al cierre.

En realidad, no se trata de un procedimiento especialmente avanzado, sino que en realidad es simplemente un método alternativo que se utiliza habitualmente para liar los cigarrillos, con el fin de apreciar plenamente el sabor del tabaco o de la materia vegetal, que de otro modo se corrompería con el propio papel.

Enrollar un cigarrillo con bandera no es una moda, sino un sistema diseñado para evitar la combustión innecesaria, favoreciendo obviamente el tiro con la ventaja de aspirar una menor cantidad de productos químicos normalmente utilizados en el blanqueo del papel, hecho similar a través de este tratamiento al que se utiliza comúnmente para producir los clásicos rubios.

Enrollar una caña sólo es posible si este procedimiento se realiza manualmente: es necesario colocar el papel con la cola hacia abajo, prestando atención a que se dirija frontalmente.

Durante esta operación, será necesario proceder introduciendo el tabaco como de costumbre en el centro del papel y luego proceder a la colocación del filtro y del cierre: en ese momento se podrá notar como la cola permanece en la misma posición también durante la rotación, presentando una solapa del papel colocada en el exterior, la misma que, una vez fijado el papel obviamente deberá ser retirada.

Una vez encendido el porro, gracias a esta práctica habitual, se podrá apreciar mejor el sabor del cannabis, potenciado gracias a este pequeño truco. Una vez más, la práctica juega un papel fundamental: la realización de las pruebas necesarias le permitirá adquirir una mayor destreza, perfeccionando el éxito final de la unión.

Cómo enrollar el porro perfecto: los consejos del experto

A menudo puede ocurrir que los porros se quemen rápidamente por un lado, dejando de lado el otro, un factor que no sólo compromete la experiencia ligada a la fumada, sino que también implica inevitablemente un considerable desperdicio de materia vegetal.

¡Esto es lo más molesto que puede pasar cuando se fuma un porro y como se dice en estos casos más vale prevenir que curar! Hemos pedido a Francesco, consumidor habitual de cannabis y experto en liar, que nos revele los trucos que pueden ser útiles para el perfecto éxito de un porro, para que sea sabroso, agradable y especialmente satisfactorio.

Para evitar crear un clásico y desagradable spliff es necesario dedicar tiempo y paciencia a la preparación de la materia vegetal. Una buena trituración de la hierba permite que la junta se queme de manera uniforme, aumentando la superficie del material vegetal y permitiendo una perfecta ventilación durante la combustión.

Una granulometría excesivamente densa da lugar a una mala combustión porque el calor tiende a afectar principalmente a la hierba en contacto directo con el papel, impidiendo que penetre en el interior de la junta. Al mismo tiempo, las bolsas de aire que inevitablemente tienden a formarse, aceleran la velocidad con la que se quema el mismo papel, generando precisamente un cañón en forma de cuchara.

Otro truco fuertemente sugerido es prestar atención a la propia laminación que no debe ser ni demasiado comprimida ni demasiado amplia: mejor hacer una elección consistente estandarizando lo más posible el procedimiento, calibrando el peso y el volumen del material vegetal y utilizando papeles y filtros de buena calidad, esto con el fin de garantizar un resultado final siempre perfecto y satisfactorio. Cuanto más riguroso sea el procedimiento, mejor será la experiencia de fumar marihuana, más satisfactoria y más agradable.

Incluso el encendido de la junta puede marcar la diferencia: la junta debe girar siempre sin hacer lanzamientos excesivamente profundos para garantizar la uniformidad de la combustión. Por tanto, debe encenderse de forma simétrica, circular y concéntrica, procurando que las brasas brillen de la forma más uniforme posible.

La elección cuidadosa del papel facilita este paso: si es de buena calidad se quema más lentamente, lo que mejora notablemente el sabor de la materia vegetal. Los materiales más modernos son también más saludables, reduciendo al mínimo la presencia de aditivos o sustancias potencialmente dañinas para el organismo.

Por último, es una buena práctica prestar atención a la forma en que se dispara el porro durante el consumo: durante esta fase la temperatura del cannabis puede alcanzar los 700°C y para asegurar una correcta combustión es aconsejable mantener el porro en su eje longitudinal, recolocándolo repetidamente entre los dedos después de haberlo girado ligeramente tras el disparo.

Todo esto puede ser sinónimo de "fastidio", pero sólo a través de estos pequeños trucos la fumada será agradable y satisfactoria, permitiendo que el cannabis exalte todas las peculiaridades que durante siglos lo han hecho único!

Cómo elegir los papeles adecuados

Cuando se trata de liar un porro, no hay que subestimar la elección del papel de liar. En el mercado existen infinidad de tipos, más o menos adecuados, entre los que se puede seleccionar el más idóneo para la realización de porros, que favorecen la combustión sin alterar el sabor de la materia vegetal.

Es mejor preferir papeles finos y largos, preferiblemente de fibras naturales y vegetales, como el papel de arroz o la fibra de cáñamo. En ambos casos, el espesor mínimo es capaz de garantizar una combustión perfecta, siempre homogénea y lenta como es necesario.

Es importante verificar que la marca elegida, preferiblemente conocida y de calidad contrastada, refleje las normas de seguridad impuestas, minimizando el uso de aditivos y productos químicos blanqueadores que, en contacto con el calor, podrían originar elementos potencialmente dañinos para el organismo.

Cómo elegir los filtros adecuados

Los filtros también son decisivos a la hora de enrollar un porro: esto se debe a que influyen notablemente en el tiro del propio porro, permitiendo saborear el sabor de la materia vegetal de la mejor manera posible durante la inhalación.

Los filtros preenvasados comercialmente suelen ser de fibra de algodón, tienen una longitud diferente y parecen más adecuados para los cigarrillos. En lo que respecta a los porros, la opción más sensata siempre ha sido hacer el filtro manualmente mediante la técnica de la "S" o la "M", enrollando un pequeño rectángulo de cartón para obtener una forma cilíndrica.

Es posible utilizar folletos bastante rígidos, así como los característicos billetes del transporte público, pero si prefiere un producto sano y aún de calidad, puede comprar en papelería, hojas de cartón también realizadas mediante el uso de fibras vegetales y libres de colorantes o aditivos potencialmente insalubres. La calidad siempre es lo primero y cuando se opta por hacer una junta, es un valor fundamental, útil para dar al producto, una apariencia y funcionalidad absolutamente digna de mención.