El aroma característico que suele distinguir a las plantas de cannabis está formado por un complejo equilibrio de sustancias volátiles identificadas químicamente como terpenos, una clase de moléculas que, sólo en el caso del cannabis, cuenta con más de 120 compuestos diferentes.

Estos compuestos, que interactúan sinérgicamente entre sí, ayudan a identificar los distintos tipos de cannabis, distinguiéndolos por su olor y calidad. Producidos en los tricomas, que también son responsables de la producción de THC, los terpenos están estrechamente relacionados con la genética de la planta, así como con el medio de cultivo, el clima y la temperatura.

Básicamente, los terpenos que se encuentran comúnmente en muchas flores y plantas como la lavanda, así como en el cannabis, no son más que aceites esenciales que determinan el aroma de cada especie, definiendo su impronta característica y, aunque no contienen cannabinoides, son de hecho capaces de actuar como moduladores del efecto cannabinoide, potenciando así los efectos del CBD y el THC.

Qué son los terpenos

Los terpenos son un grupo de moléculas que se encuentran en la naturaleza, principalmente en el reino vegetal, en particular en las coníferas y en algunas especies de insectos

Los terpenos son un grupo de moléculas que se encuentran en la naturaleza, principalmente en el reino vegetal, en particular en las coníferas y en algunas especies de insectos: su principal rasgo distintivo es su capacidad para dar a cada variedad botánica su nivel aromático característico. Un ejemplo es el de especies como la menta, la flor de azahar, la lavanda y la hierba de limón, donde predomina un intenso aroma a limón.

Si tenemos en cuenta las numerosas variedades de plantas de marihuana que se encuentran habitualmente en la naturaleza, el aroma o la fragancia que distingue a cada una de ellas viene determinado por la amplia gama de terpenos producidos de forma natural por la propia planta, y en particular por las inflorescencias.

Químicamente, los terpenos son grupos de moléculas que se originan dentro de los tricomas, las mismas glándulas presentes en las inflorescencias, responsables de la producción de THC: sin embargo, cada aroma distinto está determinado según diferentes factores que pueden ser genéticos, ambientales, climáticos o simplemente dictados por la composición del suelo.

Y es la estructura molecular única la que distingue a los terpenos en 7 clases diferentes según la genética de la planta: concretamente los hemiterpenos, monoterpenos, sesquiterpenos, diterpenos, sesterpenos, triterpenos y politerpenos, todos ellos caracterizados por una estructura típica creada a partir de una unidad química isopreno que tiende a repetirse regularmente a lo largo de toda la molécula.

Sin embargo, los terpenos que contiene el cannabis pertenecen principalmente a las clases de sesquiterpenos y monoterpenos. Los monoterpenos son pequeños y volátiles, tangibles en el mismo momento en que se sostiene un cogollo de cannabis entre los dedos y se percibe su aroma característico. Los sesquiterpenos, en cambio, son pesados, grandes y, por tanto, menos volátiles, y pueden apreciarse en el mismo momento en que la hierba se vaporiza o se fuma.

Como ocurre a menudo en la naturaleza, es curioso pensar que los terpenos son utilizados por las plantas como una forma de autodefensa contra los depredadores. Emitiendo de hecho un característico aroma acre y persistente, pueden repeler a algunos parásitos e insectos, pero por el contrario pueden atraer a las especies beneficiosas necesarias para la polinización.

Sin embargo, además de ser los responsables de segregar las fragancias típicas que caracterizan a cada especie botánica así como a las múltiples variedades de marihuana, los terpenos tienen la capacidad de promover y modificar los efectos psicoactivos generados por el THC.

De hecho, hay muchos estudios que han definido la correlación entre los terpenos de las plantas de cannabis y los efectos que son capaces de inducir, junto con las propiedades terapéuticas que pueden promover diferentes acciones dependiendo de su combinación y superposición, ya que las diferentes especies de cannabis, son tipos y cantidades de terpenos diametralmente diferentes entre sí. Basta con decir que el cáñamo sativa puede presentar hasta 120 tipos de terpenos diferentes.

Estos compuestos químicos contribuyen, por tanto, a realizar importantes funciones dentro de la planta de cannabis, representando la base para construir moléculas más complejas y fundamentales para su correcto equilibrio metabólico, como hormonas estimulantes, vitaminas, pigmentos, esteroides, resinas e incluso cannabinoides, representando también una verdadera barrera defensiva, dada por el característico olor acre, contra posibles parásitos, insectos y hongos.

En las inflorescencias suelen prevalecer sólo los monoterpenos, como, por ejemplo, el limoneno y el α-pineno, con una marcada capacidad antiparasitaria y antifúngica, mientras que en las hojas prevalecen los sesquiterpenos, que contribuyen a hacerlas menos apetecibles para posibles animales herbívoros, gracias a su sabor particularmente amargo y desagradable.

Los terpenoides, en cambio, representan una 'subclase' de terpenos con la presencia de grupos funcionales más complejos: tienen una serie de propiedades biológicas terapéuticas y saludables para el ser humano ya que son capaces de trabajar en perfecta sinergia con los cannabinoides, determinando así efectos especialmente beneficiosos para la salud.

De hecho, se considera que son responsables de promover el flujo sanguíneo, mejorar la función cerebral, erradicar fácilmente cualquier patógeno que suela afectar al sistema respiratorio, ser eficaces en la terapia del dolor, contra la inflamación así como contra las infecciones bacterianas y fúngicas.

En general, se cree que los terpenos son los responsables de la reducción de los posibles efectos ansiolíticos inducidos por el THC, poniendo de manifiesto todas las posibles limitaciones y riesgos de las drogas sintéticas compuestas por principios activos aislados.

Por último, la heterogeneidad de la composición de los terpenos dentro del cannabis es un parámetro válido para definir con detalle los diferentes biotipos de la especie. Un ejemplo de ello es la cepa indica, en la que predominan el β-mirceno, el α-pineno y el limoneno, frente a la cepa sativa que, por el contrario, tiene un perfil de terpenos considerablemente más complejo y variado.

Terpenos del cannabis

Hay 7 de los terpenos más comunes presentes en el cannabis, cada uno de los cuales contribuye a diferentes efectos y acciones.

Hay 7 de los terpenos más comunes presentes en el cannabis, cada uno de los cuales contribuye a diferentes efectos y acciones.

Myrcene

El mirceno es el terpeno que se encuentra con mayor frecuencia en la marihuana, responsable de la constitución de lo que suelen ser los aceites aromáticos característicos de las variedades de cannabis. También presente en el lúpulo, tiene un aroma que a menudo se compara con el del clavo. Es especialmente conocido por sus propiedades antiinflamatorias, antibacterianas, analgésicas y de alivio del dolor, por sus efectos sedantes, calmantes y relajantes, y por aumentar significativamente los efectos psicoactivos del THC.

Limoneno

El limoneno, sólo precedido por el mirceno, es el segundo terpeno más común presente en la marihuana, especialmente en la variedad Haze, y se distingue por el característico aroma cítrico del que recibe su nombre.

Tiene fuertes propiedades antifúngicas y antibacterianas, aunque varias investigaciones han estado vigilando su potencial poder anticancerígeno que ayudaría a prevenir la formación y progresión de formas específicas de tumores cerebrales, ya que puede penetrar fácilmente la barrera hematoencefálica.

También ayuda a favorecer la concentración y la atención, además de promover el bienestar general y, según fuentes no científicas, también está indicado en la resolución de problemas relacionados con la esfera sexual. Son muchos los productos que utilizan el limoneno como un importante ingrediente activo: desde preparados contra la ansiedad y la depresión, hasta cosméticos, pasando por repelentes naturales de insectos, por mencionar sólo algunos ejemplos.

Linalool

El linalol es muy parecido al típico aroma de las flores frescas: es muy parecido a la lavanda con un ligero toque picante. Tiene un efecto sedante y calmante y se utiliza ampliamente en el tratamiento de estados de ansiedad y en el control de la ira y el nerviosismo. Al linalol también se le atribuyen propiedades analgésicas y antiepilépticas, así como efectos calmantes y sedantes típicos de algunas variedades de cannabis.

Beta-cariofileno

El beta-cariofileno determina el característico sabor picante típico de especias como la pimienta negra. Destaca por su fuerte acción antiinflamatoria y como analgésico local, así como antifúngica: presente sobre todo en el clavo, determina la reputación de 'analgésico natural'.

Pinene

El pineno es el responsable del olor característico que distingue a las coníferas, aunque también aparece en muchas hierbas aromáticas como la salvia y el romero. Tiene propiedades antiinflamatorias y antisépticas locales y también es útil como expectorante, ayudando a dilatar los bronquios. También mejora la concentración y aumenta la energía. Entre las variedades de cannabis que tienen una cantidad significativa de pineno se encuentran las distintas variedades de Skunk.

Terpineol

El terpineol es el aroma típico de las flores de tilo y lila. Se utiliza a menudo en la preparación de cosméticos y perfumes, y tiene una fuerte acción sedante y relajante. También es interesante señalar que las variedades de cannabis con altos niveles de terpineol a menudo contienen cantidades significativas de pineno, lo que hace difícil detectar la presencia de terpineol simplemente por el olor.

Nerolidol

El nerolidol está especialmente presente en el jengibre, la hierba de limón y el niaouli. Se utiliza mucho como aromatizante y en perfumería, gracias a su olor típicamente amaderado que recuerda a la corteza. Bajo el aspecto terapéutico, se cree que puede ser un eficaz antifúngico resultando también útil en el tratamiento de la malaria. También tiene un importante efecto sedante y relajante.

Borneol

El borneol, presente sobre todo en el romero, caracteriza un aroma fresco que recuerda a la menta y al alcanfor. Utilizado tradicionalmente en la medicina china para tratar el estrés y la fatiga, es un anestésico local natural con propiedades sedantes y antiespasmódicas. También es un eficaz repelente natural de insectos.

Eucaliptol

El eucaliptol es el terpeno presente en el aceite esencial de eucalipto y se distingue por su pronunciado aroma a menta. Se cree que posee propiedades analgésicas, así como la capacidad de ayudar a la concentración, por lo que es particularmente común en las plantas que se utilizan normalmente en la meditación.

Cómo utilizar y diluir los terpenos

Los terpenos se pueden utilizar de diferentes maneras y dosis, preferentemente en pureza: se utilizan mucho cuando se añaden a los alimentos y bebidas, exactamente como aromatizante utilizando 2 gotas por alimento. También pueden diluirse en alcohol, aceite de oliva o aceite de coco, por ejemplo, en la proporción de 3 a 5 gotas por cada 100 ml de líquido.

Normalmente, cada gota contiene unos 50 mg de terpeno y, al tratarse de un concentrado puro, debe manipularse con cuidado para evitar la irritación de la piel o las mucosas.

También pueden diluirse con propilenglicol y glicerina vegetal, los principales componentes de los e-líquidos para cigarrillos electrónicos, mezclándose perfectamente con estos elementos, simplemente mediante agitación y la presencia de un ligero calor.

Los más 'atrevidos', aprovechan los terpenos, aplicando una pequeña cantidad directamente sobre la inflorescencia del cannabis que ha perdido su aroma característico con el paso del tiempo, esto para potenciar los efectos, aumentando el aroma, tanto a través de la combustión como de la vaporización, lo mismo que se puede hacer también a través del uso y dilución de líquidos para cigarrillos electrónicos.

El mismo concepto puede aplicarse, obviamente, a los cristales de CBD, así como a los aceites a base de cannabis.

Es importante recordar que, por regla general, una concentración del 3 al 4% en relación con la cantidad de líquido útil para la dilución es adecuada: sin embargo, puede variar en función de la mezcla de terpenos utilizada y de los efectos que se quieran obtener. Es fundamental seguir siempre las recomendaciones del envase.

Asociados al cannabis, independientemente de que estemos en presencia de inflorescencias o cristales o aceites, los terpenos suelen definir el llamado 'efecto séquito' que describe perfectamente su asociación con los cannabinoides, los elementos dominantes del cannabis.

Este término indica un aumento en términos de eficacia de la hierba y una mejora significativa de sus efectos terapéuticos, derivados precisamente de la asociación terpenos-cannabinoides. Esta acción complementaria puede, por lo tanto, mejorar significativamente el nivel terapéutico de los preparados y, obviamente, ampliar su campo de utilización.

Los diferentes terpenos también pueden asociarse de forma que traten múltiples problemas simultáneamente: el linalol y el mirceno, si se toman en sinergia, ofrecen una marcada acción sedante y calmante, también útil en el tratamiento de enfermedades que provocan convulsiones, acción que se hace aún más eficaz si al conjunto se le añade, por ejemplo, el terpinoleno.

Si, por el contrario, es necesario promover la energía y la vitalidad, favoreciendo sin embargo la concentración y el rendimiento cerebral, el limoneno y el pineno representan la solución más adecuada.

Este último, sin embargo, cumple con su fuerte acción antiinflamatoria, puede tomarse junto con el beta-cariofileno mientras que el mismo limoneno, es a menudo decisivo en el tratamiento de los problemas y síntomas del sistema gastro-intestinal.