Con la introducción masiva en el mercado del llamado cáñamo light, la búsqueda de información relacionada con la 'marihuana sin THC' ha aumentado exponencialmente: sin embargo, hay que tener en cuenta que en la naturaleza no hay variedades de marihuana que estén completamente desprovistas de este principio activo con acción psicotrópica.

Aunque las modernas técnicas de cultivo de marihuana de los últimos años han definido variedades híbridas y despotenciadas, la cantidad de principios activos como el THC o tetrahidrocannabinol se mantiene, aunque en concentraciones mínimas e irrelevantes, al igual que en el caso del cannabis legal.

Sin embargo, se puede hablar de cáñamo sin THC, que sólo se utiliza industrialmente en la producción de textiles, cosméticos y una amplia gama de productos elaborados con las mismas fibras.

Por eso, para disipar cualquier duda, hemos decidido escribir esta guía para aclarar sobre la marihuana sin THC y sus efectos.

Marihuana y cannabis light: aclaremos

La marihuana CBD y el cannabis light tienen muchas similitudes pero al mismo tiempo algunas diferencias sustanciales: ambos, sin embargo, son productos obtenidos a través del secado de las inflorescencias femeninas del cannabis sativa, aunque las principales variedades de cannabis también incluyen la indica y la ruderalis.

La marihuana CBD y el cannabis light tienen muchas similitudes pero al mismo tiempo algunas diferencias sustanciales: ambos, sin embargo, son productos obtenidos a través del secado de las inflorescencias femeninas del cannabis sativa, aunque las principales variedades de cannabis también incluyen la indica y la ruderalis.

Las principales diferencias entre ellas son básicamente el aspecto y el tamaño de las plantas, por no hablar de las concentraciones de cannabinoides activos junto con los efectos causados por sus derivados.

Sin embargo, lo que hace que la marihuana sea ilegal es el THC o tetrahidrocannabinol, un principio activo con acción psicotrópica y psicoactiva que, además de alterar las percepciones así como las habilidades motoras en relación a la dosis tomada, también tiene la capacidad de reducir significativamente el dolor crónico y las náuseas, así como de estimular el apetito generando "munchies", especialmente cuando se combina con el CBD o cannabidiol.

Hoy en día, toda la comunidad científica confirma estas propiedades, fomentando el uso del llamado cannabis medicinal, utilizado con éxito en medicina, en la terapia del dolor, sustituyendo los tratamientos farmacológicos tradicionales que no han tenido los efectos deseados.

Las enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, el Alzheimer, así como la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide, simplemente tomando aceite de CBD, que puede ser recetado con una receta médica, ven sus síntomas reducidos significativamente.

Y mientras la combinación controlada de THC y CBD es ampliamente utilizada en el ámbito farmacéutico, la regulación del código penal en nuestro país prohíbe el consumo de cannabis con alto contenido de THC, con fines recreativos, ya que el mismo material vegetal, si se toma de forma inadecuada, podría generar abuso y desarrollar una adicción.

Para compensar esta 'imposición legislativa', se creó el cáñamo ligero, que se diferencia de la marihuana convencional precisamente por la concentración mínima de este principio activo, atestiguada por la ley dentro de un margen de tolerancia que no supera el 0,2%, donde prevalece la presencia del CBD legal, un principio activo proverbialmente conocido por sus característicos efectos relajantes y calmantes: en este caso hablamos de cannabis terapéutico.

¿Cuál es la diferencia entre THC y CBD?

Son los ingredientes activos que residen en la materia vegetal y actúan de forma diferente en el cerebro humano dependiendo de cómo son percibidos por receptores específicos, que forman parte del sistema endocannabinoide. Presentes en mayor medida son precisamente el THC y el CBD.

Los cannabinoides se encuentran entre las cerca de 80 sustancias químicas que se encuentran habitualmente en el cannabis. Son los ingredientes activos que residen en la materia vegetal y actúan de forma diferente en el cerebro humano dependiendo de cómo son percibidos por receptores específicos, que forman parte del sistema endocannabinoide. Presentes en mayor medida son precisamente el THC y el CBD.

El THC o tetrahidrocannabinol es el principio activo típicamente psicotrópico, responsable del característico 'subidón' que suele inducir el consumo de la marihuana legal con fines puramente recreativos.

El CBD o cannabidiol, también utilizado con éxito en el ámbito médico y terapéutico, determina el bienestar y la relajación, reduciendo significativamente cualquier estado doloroso y aportando una sensación de calma y relajación cuando hay estados de ansiedad, insomnio, ataques de pánico y depresión.

El THC o tetrahidrocannabinol debe sus característicos efectos psicológicos y psicoactivos a su acción directa sobre los receptores cannabinoides, presentes en las zonas del cerebro responsables de la percepción sensorial, así como de la motricidad y el placer.

Por lo tanto, los efectos sobre el organismo que la asunción de este principio activo es capaz de implicar pueden ser múltiples: si en general, determina bienestar y euforia, cómplice de la liberación de dopamina, por otro lado en algunos casos puede desencadenar pánico y miedo, exacerbando cualquier estado depresivo y generando paranoia y fenómenos alucinógenos, sobre todo si se toma en concentraciones particularmente altas.

Sin embargo, también hay que destacar los efectos beneficiosos que el THC es capaz de aportar, especialmente en el tratamiento del dolor crónico relacionado con enfermedades incapacitantes y de gran alcance.

El CBD o cannabidiol, segundo después del THC, tiene una concentración de aproximadamente el 40% en el extracto de cannabis sativa. Sin embargo, el verdadero metabolito del cannabis, a diferencia del tetrahidrocannabinol, no produce ningún efecto psicoactivo o psicotrópico y no afecta en modo alguno a las facultades cerebrales, la percepción y la lucidez.

Su asunción está por tanto indicada si se pretende una reducción de los síntomas relacionados con enfermedades dolorosas y a menudo incapacitantes. El potente antioxidante y antiinflamatorio CBD o cannabidiol, ahora más que nunca, despierta el interés de toda la comunidad científica, revelando su eficacia en el ámbito médico y terapéutico, y constituyendo cada vez más frecuentemente una alternativa viable a las terapias farmacológicas convencionales.

¿Cuál es el nivel máximo de THC permitido por el Parlamento Europeo?

La regulación del consumo de cáñamo industrial en la mayor parte del mundo y en particular en la Unión Europea, se ha convertido en uno de los sectores con mayor proyección en los últimos años. De ahí la expansión silenciosa del cáñamo industrial en España.

Solo hay algunos estados miembros de la UE que reconocen el CBD como un complemento alimenticio nutricional para el consumo humano.

Según el Parlamento Europeo, la concentración de THC en el cáñamo ligero debe ser siempre inferior al 0,3%. Ni que decir tiene que cuando hablamos de marihuana sin THC, nos referimos a un producto que sigue conteniendo este principio activo, aunque en concentraciones marginales e irrelevantes, y que por tanto no es capaz de desencadenar efectos psicotrópicos y psicoactivos ni de provocar adicción.

El llamado cáñamo light (así se define la marihuana despotenciada), por el contrario, presenta concentraciones considerables de CBD, un compuesto no psicoactivo que se diferencia del THC por su marcada capacidad para aliviar patologías como la ansiedad, la inflamación, la migraña, el estrés o el insomnio, por citar algunos ejemplos. Perfectamente legal, sólo el cannabidiol apoya, por tanto, el objetivo de relajar al usuario, sin que suponga ningún tipo de subidón o adicción potencial.

Principales efectos del cannabis light

Son innumerables los efectos beneficiosos que se atribuyen al cannabis light. La alta concentración de CBD determina de hecho una fuerte acción antipsicótica, útil en presencia de enfermedades como la esquizofrenia, el trastorno obsesivo compulsivo y el trastorno postraumático.

También ayuda a reducir la ansiedad y el estrés, frenando con éxito problemas como el insomnio y, en consecuencia, mejorando la calidad del sueño.

La marihuana sin THC también tiene propiedades anticonvulsivas, que pueden reducir la magnitud y la frecuencia de las convulsiones, especialmente en los niños con epilepsia infantil, así como los temblores que implica la enfermedad de Parkinson. Eficaz remedio natural contra los estados dolorosos, permite reducir los espasmos musculares debidos a enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple y la ELA, gracias a la acción miorrelajante ya bien establecida.

El mismo CBD o cannabidiol, obtenido del cannabis sativa, aparece a menudo en la formulación de cremas, ungüentos y preparados destinados a tratar afecciones de la piel como el acné, la psoriasis y la dermatitis y las infecciones cutáneas causadas por la inflamación.

Cabe destacar el aspecto beneficioso, confirmado por la comunidad científica, que determinan las sustancias presentes en la luz del cannabis, que parecen ser capaces de frenar eficazmente la proliferación de las células cancerosas. No menos importante es la acción marcadamente antiemética, útil en presencia de patologías que tienden a reducir el apetito y a provocar náuseas: el cannabis light es, por lo tanto, utilizado a menudo por pacientes que sufren de VIH y de trastornos alimentarios, y que siguen tratamientos de quimioterapia.

Descubramos el cáñamo sin THC

El cáñamo sin THC comúnmente presente en Italia se obtiene generalmente de la variedad Eletta Campana, una variedad genética relativamente reciente y una de las más extendidas.

Sin embargo hay que tener en cuenta que las variantes de inflorescencias de cáñamo desprovistas de THC son innumerables, todas ellas caracterizadas por diferentes aspectos estéticos y aromáticos: un ejemplo es la Seedless Nova, cuyas inflorescencias se distinguen por el inconfundible aroma más bien intenso pero nunca desagradable.

La llamada Seedless Combo es, en cambio, una variedad obtenida de la hibridación de múltiples variedades de semillas de marihuana, cruzadas con el fin de obtener una planta con inflorescencias de tamaño medio y un aroma ligero y agradable.

El cáñamo sin THC se produce generalmente con fines distintos a los puramente recreativos: de hecho, se utiliza en cosmética, en la elaboración de productos destinados al cuidado del cuerpo y de la piel, gracias a su notable capacidad calmante, antioxidante y antiinflamatoria capaz de conducir a la rápida resolución de una amplia gama de trastornos puramente dermatológicos.

Al mismo tiempo, las plantas de marihuana sin THC también se utilizan en el sector textil, en la creación de fibras y tejidos especiales utilizados en la producción de ropa y accesorios textiles para el hogar, generalmente ecológicos y en nombre de la sostenibilidad y la ecología.

Es importante subrayar cómo precisamente las inflorescencias del cáñamo sin THC o tetrahidrocannabinol se utilizan de diferentes maneras y modalidades que van mucho más allá del más clásico de los fines: el secado del material vegetal, destinado a ser fumado y apreciado bajo el aspecto aromático y recreativo. Por lo tanto, es fácil ver cómo la marihuana legal contiene mil recursos preciosos que garantizan el bienestar y agradables momentos de relajación.

Por tanto, es inútil demonizarla cuando son los incalculables beneficios los que hablan por sí mismos.